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Leandro Gámez
Viernes 23 de Mayo de 2008
Si supiéramos disfrutar de la música, en vez de quejarnos continuamente con lo de que “el electro es un coñazo”, “es que el minimal ya lo pincha todo cristo”, “el Detroit de ahora es para nenas”, “con lo que molaba Downwards”...  |
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Hablar de Leandro Gámez es hablar del techno español. Él, junto a HD Substance, Angel Molina, Alex Martín y algún otro más, es uno de los padres del movimiento tech pátrio. Pero a diferencia de dejarse llevar por la monotonía y el pasado, cada día da un paso más hacia la innovación y el futuro...
¿Qué recuerdos te quedan de aquellos años (finales de los 90’s) en los que sacaste material para algunos de los sellos alemanes más influyentes de la época? En Ongaku llegaste a sacar ¡tres referencias seguidas! de la 15 a la 17…
Editar en Ongaku me permitió de repente colarme en el mercado germano como el que no quería la cosa, por la calle de en medio. Después de que The Frogmen desapareciera, tenía la sensación de que sólo me iba a ir bien… y por fortuna así fue. Las tres referencias que mencionas no hicieron sino hacerme la promoción suficiente como para seguir abriendo brecha con trabajos posteriores en Fieber, Monoid, Phont, Superbra, etc, etc.
¿Qué opinión te merece la escena de clubs? Barcelona y Madrid siempre han sido grandes epicentros electrónicos, donde los clubbers saciaban su sed de música cada fin de semana… ¿Por qué ya no hay clubs como Soma (Madrid) o el Row de antaño (Barcelona) en nuestras ciudades? Tú que llevas tantos años pinchando en los clubs de nuestro país, ¿dónde crees que reside el problema?
Yo creo que ni los propios Londres o Berlín han tenido una edad dorada de clubes que haya durado más de unos pocos años, para luego vuelta a empezar. El ciclo o la buena racha de un club, por así decirlo, es efímera, al final se termina estancando o, como solución peor, desapareciendo, lo que es una pena. Lo mismo ocurrió con los clubes que citas en tu pregunta. El público usa y abusa de un club que de repente se pone de moda por los factores que sean, buena música, mejores DJ’s residentes, programación acorde y satisfactoria al estilo que el club cultive…y al tiempo ¡plof!. Se cansa el público, se cansa el staff de personas que lo hacen funcionar o bien el equipo se divide y se rompe la armonía tan necesaria para que una idea como esta siga viva, o aparecen problemas burocráticos que lo hacen imposible continuar…Para que un club disfrute de una larga vida uno tiene que ser propietario del local, a la vista está que esto es así.
Hablemos del presente y el futuro de la música electrónica… ¿Piensas que la sobresaturación existente del minimal y sus derivados acabará cansando al clubber medio y este se pasará a corto plazo a sonidos más clásicos y aguerridos? ¿O, por el contrario, hay minimal para rato?
Si supiéramos disfrutar de la música, en vez de quejarnos continuamente con lo de que “el electro es un coñazo”, “es que el minimal ya lo pincha todo cristo”, “el Detroit de ahora es para nenas”, “con lo que molaba Downwards”, etc. Ese no es el camino. El panorama actual de la música de club es de un eclecticismo sin precedentes. Obcecarse con el minimal es la misma historia que vengo escuchando desde hace tiempo con el hardtechno, el tribal techno, el tech house, el deep… ¿O me vas a decir que no gustándote el minimal vas a clubes donde se pincha? Si realmente supiéramos lo que nos gusta de verdad no llegaríamos a estos planteamientos.
Ahora que has atenuado el ritmo de tus producciones con tu propio nombre, ¿dónde está la diferencia real entre Leándro Gámez y Cio?
Buena pregunta. Cio siempre ha sido un alias bastardo al que han ido a parar producciones que no me cuadraban en el momento que fuera para Leandro. Cio nació en la época de Boozo Music. Edité por entonces un álbum curioso que al final distribuyó Universal. Desde entonces y después de firmar tres maxis con Ongaku y otro con Fieber quise pasar a firmar los siguientes discos con mi propio nombre y he ido dejando, como ya he dicho antes, los temas que quería editar pero no se ajustaban a lo que estaba sacando como Leandro en ese momento. Nunca he estado muy convencido de si esto debiera ser así, pero el caso es que al final lo he terminado haciendo. Lo último, por cierto, acaba de salir en el sello de Eclec Sonde, Subconce. No tengo muchos más planes de momento con este pseudónimo aparte de alguna remezcla, ya que actualmente mi objetivo es seguir promocionando con el material nuevo mi propio nombre. El del dni vaya…
Hace tiempo que no trabajas junto a ningún otro productor. Lejos quedan los tiempos en los que compartías estudio con Toni Rox, Oscar Comas o Daniel Erbe. Primero de todo… ¿Sigues manteniendo el contacto con los 3? Todos ellos tienen una presencia mínima en el panorama actual. Hace tiempo dejaron de aparecer… ¿Qué nos puedes contar de Toni, Oscar y Daniel?
El año pasado saqué junto a Resonic, un productor mallorquín al que respeto seriamente, un maxi de dos cortes en el sello de HD Substance, Software. Volviendo a los tres nombres que mencionas. Toni y yo desaparecimos el uno del otro en el punto y hora que finiquitamos The Frogmen. No hubo ningún tipo de acercamiento, cada uno tiró para su lado. Lástima. Oscar Comas sigue trabajando en Intergroove Alemania y le va muy bien. Daniel se alejó del circuito techno. Trabaja en Zinkia Entertainment y es el responsable de la música de los dibujos de Pocoyó. Ahí es nada. El tío tiene un talento innato para crear sin haber recibido formación de ningún tipo. Tiene un myspace con el nombre de Retrato Robot www.myspace.com/retratorobot que es de coña total, en el que mezcla tonadillas españolas típicas o hits de los 80 que son para partirse.
Siguiendo con la pregunta de antes. ¿Por qué dejaste de producir con más gente? ¿No has encontrado a tu pareja musical ideal o piensas que mejor solo que -posiblemente- mal acompañado?
Siempre es agradable colaborar con alguien aunque sea esporádicamente. Para el resto del tiempo prefiero estar yo sólo. Me crea menos estrés, simplemente. Tampoco he buscado colaboraciones con alguien más, esa es la verdad. Cierto es lo de “mejor sólo…”.
Ahora que todo el mundo tiene su propia plataforma desde donde lanzar sus producciones y la de la gente que más le gusta, ¿por qué no sacas un sello? ¿La experiencia regulera (al menos a nivel comercial) de Versus te dejó huella y prefieres de momento no volver a arriesgar?
Ahora ya no hay riesgos, si apuestas digitalmente el riesgo es cero. El vinilo sigue siendo igual de caro que siempre con el inconveniente de que las ventas en este formato son cada vez menores, por lo que el riesgo de quedarte en deuda con las distribuidoras es cada vez mayor y el beneficio en cualquier caso en prácticamente nulo. Estoy dándole vueltas a hacer mi propio sello digital. He estado hablando con una distribuidora del ramo y me parece que en breve comenzaré con ello.
¿Cuáles son tus principales planes de futuro? ¿Qué será la nuevo de Leandro Gámez?
He hablado con Harthouse para sacar un tema en su próxima recopilación. También estoy preparando cortes nuevos para mi tercer Circle Music. Una remezcla del tema de Pedro Trotz, “Soller”, que fue un hit en Beatport y saldrá en el sello mallorquin Ubik. Remezcla para Sonde & Shaver en el sello ibicenco Shor’t. Remezcla como Cio a Nacho Marco para su sello Loudeast… Y como he comentado antes, también estoy preparando lanzar mi propio sello digital a este mercado tan maravillosamente saturado.
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