UR, Larga vida a la guerrilla techno
Sábado, 4 de Febrero de 2012
Se sucedían los primeros meses del año 2051. En el club en ruinas ya solo deambulaba una manada de cyborgs, que habían sucumbido ante el sopor del minimal y el abrasivo dub-step. Todo parecía perdido cuando un humano llegó con un resplandeciente vinilo bajo el brazo. Comentó que se trataba de un viejo disco de UR, y muchos perdieron la última esperanza, sin querer decirlo para no amargar a los aún no contaminados. De pronto comenzó a deslizarse la aguja sobre los surcos y un maravilloso haz de luz pleno de techno mayúsculo, mestizo y atemporal inundó aquel lugar con aspecto de fosa común; y todos, por fin, volvimos a sentirnos vivos bailando.
En estos jodidos tiempos en los que la palabra underground se ha banalizado -hasta la misma prostitución- y por ello se usa de forma constante, fácil y sin fundamento, para referirse a cosas, asuntos y personas que nada tienen de revolucionarios, ni de subcultura, viene al pelo este modesto tributo, desde la edición española de DJMAG, a unos tipos que sí llevan lo contracultural -y la libertad creativa con mayúsculas- tatuada a fuego en su propio ADN.
“Sin esperanzas, sin sueños y sin amor; la única salida posible es el underground” (Mad Mike Banks)
Han transcurrido más de 20 años desde que Jeff Mills y Mike Banks -más tarde se les uniría Robert Hood- se sacaron de lo que hay debajo de la capucha de la sudadera –siempre oscura y sin marca- un subversiva filosofía sonora -que trascendió hasta convertirse en una forma de ver la vida- a la que decidieron llamar Underground Resistance. Ya está casi todo escrito, y dicho, sobre uno de los fenómenos más singulares, relevantes e influyentes de la historia del techno y, en particular, y de la música electrónica, en general. Aquel seminal concepto suburbial y sonoro en el que convergían la desobediencia política y global traducida en resistencia; un ideario antisistema apoyado en la indignación civil y artística, todo ello ha ido cumpliendo años y sumando referencias y cientos de miles de nuevos adeptos a la milicia underground que apuesta por la lucha -cuerpo a cuerpo- en defensa de una serie de valores sonoros que definen, y se adscriben, a los cimientos del techno clásico: la cibernética basada en la sinergia entre sonidos, hombres y máquinas; la apuesta por el afro-futurismo frente a la dominación de las grandes transnacionales capitalistas con altos grados de sofisticación tecnológica y carácter represivo; la apuesta por los cyborgs como pieza angular de una concepción distópica de lo inmediato; la férrea defensa de la oprimida comunidad negra -¿o es más políticamente correcto decir afroamericana?- y una mirada sempiterna hacia un futuro ciertamente idealizado por la primera generación techno, pero quizá, mucho más hostil de lo esperado. Desde el primer álbum ‘Revolution for change’ (1992, Network Records) hasta nuestros tiempos, la búsqueda de la libertad creativa pura y dura, y caiga quien caiga (nunca mejor dicho) ha sido marca de la casa UR, para emoción y conmoción de propios y extraños.
PONGAMOS QUE HABLO DE DETROIT…
Contextualicemos camaradas. ¿Cómo le explicas a alguien sin, con perdón, ni repajolera idea del asunto que es UR? Vamos a intentarlo entre todos. Underground Resistance es un sello, sobre todo, pero también es un sentimiento que parte de la necesidad de luchar por cambiar la realidad y una forma de enfrentarse al poder establecido. Underground Resistance es una banda formada por casi una decena y media de artistas; pero también es un movimiento global con trascendencia mundial. Underground Resistance es música electrónica -sobre todo techno- pero también es contracultura y política. Underground Resistance es para música electrónica lo que fue Martin Luther King a la política. Fundada originalmente en Detroit, en 1989, por Mike Banks, Jeff Mills y Robert Hood, actualmente únicamente es dirigida por el primero, aunque es bien secundado por sus lugartenientes: Santiago Salazar (dj oficial de UR), Gerald Mitchell, James Pennington, Andre Holland, Raphael Merriweathers J, Cornelius Harris y DJ Dex. No hay duda camaradas, la revuelta tech sigue respirando cada día.
NO HAY TECHNO SIN UR
A la hora de entender el peso de UR en la escena techno lo mejor es preguntar a los herederos directos y amigos del ingente legado de la disquera de Detroit. En opinión de Kevin Saunderson, “La música de UR ha llevado a Detroit y al resto del mundo a un nuevo nivel. Tenía un toque más duro, era más rápida, pero seguía siendo Detroit y eso lo catapultó a otro nivel”; y Ben Sims no entiende el techno sin ellos: “Tanto en el campo musical como en el ideológico, la gente de UR han influenciado de manera increíble a una generación global de productores y DJs; y esta cosa a la que llamamos techno, simplemente no sería lo mismo sin ellos”.
Angel Molina nos desvela como conoció a UR por casualidad a principios de los años 90. “Descubrí UR un poco por casualidad, hacia principios de los 90. Yo venía de la escena EBM y UR supuso para mí una especie de puente entre ésta y la escena techno. El sonido agresivo y contundente (más propio de la EBM) pero en clave de baile fue para mí la principal novedad. Después la actitud radical y anticomercial del sello y sus artistas: ausencia de fotos y prácticamente de información, pseudónimos... Todo tan anónimo y alejado del habitual afán de protagonismo de la mayoría de artistas... Lo único importante era la música. Me fascinó. Al igual que la estética paramilitar (por no decir terrorista), cercana en cierta manera a la de Front 242 (poco habitual viniendo de un colectivo negro), y el mensaje de alto contenido político-social, a menudo provocador, como si la música de baile pudiera / debiera ofrecer mucho más que simplemente eso, diversión. Conecté rápidamente con esa manera tan 'reaccionaria' pero atractiva de entender la música”.
Para el productor y dj gerundés Dosem, “UR ha sido sin duda el colectivo más representativo de lo que conocemos como Detroit techno e influenció a varias generaciones posteriores desde su creación. Destacaron por ser especialmente reivindicativos con temas sociales vinculados a la tradicional lucha de los derechos de la comunidad afroamericana y eso hizo que una gran parte de ese colectivo se interesara por el techno y desarollaran subgéneros y traspasara fronteras no solo estilísticas sino también culturales. Son toda una eminencia en esto”. El escocés Surgeon también comparte dicha opinión, casi general. “No cabe duda de que UR mantiene una posición vital en el desarrollo del techno y la música electrónica en su totalidad”. Según el portugués Industrialyzer: “UR cambió el sonido del Detroit techno en una manera más underground. Sus conceptos intelectuales eran profundos y militantes, nadie aplicaba este ideal a la música techno. UR siempre ha sido todo sobre la música y nunca han pensado en hacerla comercial, como el camino que el techno lleva estos días, con demasiadas divas y gente sin conocimiento de lo que realmente el techno significa”. Artistas de UR como Jeff Mills, Mike Banks, Robert Hood, Rolando y muchos más, siguen teniendo impacto en el techno de hoy y del futuro.
Otro de los máximos exponentes del techno europeo, con clara ascendente Detroit, Alexander Kowalski también se rinde ante los homenajeados. “UR fue una de las más importantes influencias en los principios del techno. Era crudo, místico, sobre todo diferente. Han creado esta nueva música, como de ciencia ficción. Creo que mucha gente estaba realmente impresionada y empezaron a aprender como lo hacían y que máquinas usaban. La manera en la que usaban los sintes era radical. No había límites”.
El madrileño Xpansul cree que Underground Resistance ha sido fundamental en su manera que tiene de entender el techno y añade: “Su renuncia al encorsetamiento, su negación de las vías comerciales como únicas vías para la difusión musical y su permanente investigación tanto por la vía del eclecticismo como de la creación de nuevos escenarios ha sido clave para que el techno sea lo que es hoy. Su reivindicación de la tradición musical negra sin renunciar ni denostar toda la experimentación que se había hecho en Europa por músicos blancos, de formación clásica en muchos casos, me parece una de las apuestas más interesantes y arriesgadas de la última mitad del siglo XX. Plantear que lo intelectual y lo lúdico pueden ir de la mano y, además, realizarlo... ¡Son unos jefes!”
En este sentido, Tadeo también destaca la importancia de su carácter underground, ajeno a modos y modas: “Ellos siempre han trabajado bajo una identidad muy definida y nunca se han rendido a la moda o a los medios, han creado su música y definido su mensaje. Evidentemente han ido evolucionando, el conjunto del grupo ha ido cambiando, unos artistas se van y otros nuevos llegan, pero jamás ha cambiado la esencia del mensaje, incluso han llegado a rechazar ofertas de grandes sellos, por considerarlos poco éticos respecto a su misión personal. Mike siempre se ha mantenido en un segundo plano, dándole así más importancia a la música que a la figura músico. Desde un principio Jeff y Mike compartían junto con Public Enemy la idea de negarse a presentar al artista negro como un fantoche disfrazo, y haciendo más o menos el ridículo para entrar dentro de lo que el mercado musical considera aceptado. Quizás sea ese el legado más importante que han dejado, no hace falta que rindas ninguna pleitesía a nada ni a nadie, se puede revolucionar la música desde los adentros y con un mensaje sólido”.
Para el célebre productor deep y detroitniano Mike Huckaby, UR ha jugado un papel muy importante no solo en la historia del techno de Detroit, sino dentro del género techno a nivel mundial: “Además, ha tenido el mayor volumen de releases de diferentes artistas de Detroit comparado con cualquier otro sello de la ciudad". Incluso se atreve a demandar un mayor protagonismo del sello en una ciudad tan musical como es Detroit: "El rol de UR en la música electrónica de Detroit es paralelo a la importancia que Berry Gordi y Motown han tenido en la ciudad. A pesar de que a UR no se le acredita como uno de los tres de Belleville o sello de Detroit, su influencia y significación es similar a la de Motown en Detroit".
Para terminar, Víctor Santana comparte la opinión general de que UR son los pioneros de este mundo llamado techno, o electrónica. “Son los creadores de un sonido. Ellos cambiaron la música electrónica con su movimiento y su forma de pensar, con valores que van mas haya de todo esto. Dichos valores, te hacen ver un camino distinto con el cual muy identificado. Ellos son techno, electro, house, jazz, funk, soul y muchas cosas que te hacen comprender el verdadero significado del concepto música. Mi sincera opinión es que han hecho que este mundo oscuro y raro sea mejor. La música es lo que debe de estar por encima de: modas, estilos o cualquier cosa. Considero que todo en esta vida debe de salir del corazón y ellos con el paso de los años me lo han hecho comprender. Mucha gente intenta copiarles pero nadie les iguala porque son únicos. Son una familia que han cambiado para bien este mundo”.
UNA RESISTENCIA SONORA Y ANÓNIMA
Cerca de 100 referencias, apenas solo firmadas por letras y números. Artistas que, desde su anonimato militante y voluntario, no han querido apenas conceder entrevistas a los medios de comunicación especializados y salir en los papeles con sus nombres reales y diferentes akas; solo lo hacen bajo la tutela de UR. Aún retumba aquel ‘Faceless techno bollocks’, que les gritaban a modo de insulto, los rockeros allá por los 90. No más al techno escapista y marciano de finales de los 80; afrontemos con él la dura realidad. Autenticidad y desprecio de lo comercial. Un rechazo de los canales habituales de la industria musical en beneficio de un modelo underground de la autogestión, creación, publicación y distribución de la música, en este caso techno y sonidos anejos.
Pañuelos tapando caras, uniformes oscuros y pseudo-militares, logos escuetos y visibles, blanco sobre negro y viceversa; agresividad latente pero contenida. Nuevos himnos sintéticos, banda sonora para la batalla urbana y social. La evolución natural, y tecnológica, de la seminal y maravillosa Motown, hacia nuevos espacios inéditos en lo musical. ‘Neuromante’ de William Gibson, como película de cabecera. High-tech-funk, cosmic-jazz-tech, riot disco, electro, que parte desde el Detroit techno y bebe directamente del funk, del soul, del house, del rap y de cualquier sonido negroide y siempre libertario. Ghandi, Martin Luther King, Star Trek, George Clinton y Kraftwerk, juntos y revueltos. Gestación y activación de Submerge -en y desde Detroit y para el resto del mundo- como una gran plataforma matriz –dedicada a la distribución y promoción internacional- que da cobijo a todas las disqueras que se adscriben al techno rollo UR y que son Direct Beat, Metroplex, 430 West, Generator y, por supuesto, UR. La feliz conexión entre UR y Berlín, a través del club y sello Tresor. Aseguran que todo el dinero obtenido con las ventas de su sello, y sus conciertos por todo el planeta, lo destinan a crear asociaciones, en la castigada Detroit y estado de Michigan, para combatir la plaga de la droga -como el crack- y fomentar la escolarización entre los más necesitados. Parece claro que la cuadratura del círculo tech pasa inexorablemente por UR. (ETC...)
(Lee todo el reportaje completo, de 10 páginas, de Fernando Fuentes en el número de enero de DJMAG ES)
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